¿Cuánto cuesta una revisión pre-ITV?

Desde que en el año 1987 en España la Inspección Técnica de Vehículos se hizo obligatoria, los propietarios de los vehículos con poco conocimiento de mecánica se han visto obligados a llevar al taller su coche para ser revisado. Es lo que hoy conocemos como la pre-ITV.

En la actualidad, este servicio se ofrece en muchos talleres de servicio oficial de la marca como complemento de algunas reparaciones o revisiones en garantía de manera gratuita.

¿Qué precio tiene el servicio de revisión pre-ITV en los distintos talleres mecánicos?

El precio medio que se ha calculado a partir de una muestra de 72 presupuestos  da como resultado que la media de precios en nuestro país es de 43,77 €. Por provincias, la más cara sería Valencia, en la que la media resultante es de 219,88 € y la más económica sería Madrid en la que resulta un precio medio de 12,10 €.

¿Qué debe incluir este servicio para garantizar que tu vehículo pueda pasar la ITV de una manera satisfactoria?

Antes de que el servicio técnico o taller vaya a realizar cualquier revisión o reparación, lo primero que hay que tienes que hacer es solicitar presupuestos de mecánica y neumáticos, para evitar llevarnos sobresaltos en la factura.

Las operaciones de revisión que se deben de realizar para que se cumplan los requisitos que determinen que el vehículo sale del taller en condiciones técnicas óptimas y que puedan pasar el posterior examen, sin ningún tipo de problemas, son las siguientes:

– Revisión del estado de los neumáticos: en el que se compruebe que los mismos no posean ninguna irregularidad, deformidad, ni  que el dibujo de la banda de rodadura se encuentre por debajo de las medidas que marca la ley.

– Los elementos externos: comprobar el buen estado de los retrovisores, las placas de matrícula lunas y el limpiaparabrisas.

– Comprobación de la carrocería: estado en que se encuentra la misma, comprobación del bastidor y su número, piso y bajos del vehículo.

– Elementos interiores: se comprobará que los mecanismos de apertura y cierre de las puertas y ventanillas funcionen  perfectamente por dentro y por fuera, pretensores y anclajes de cinturones de seguridad.

– Señalización y alumbrado: se comprobará que funcionen correctamente las luces de posición, de matrícula, de cruce y carretera, antiniebla, intermitencias, luces de marcha atrás y de freno. También se debe inspeccionar la regulación de las luces, con un aparato llamado regloscopio. Se verificará que los faros, pilotos y catadióptricos no tengan deficiencias o daños.

– Frenos: se debe comprobar su eficacia, tanto en el freno de servicio como en el de mano, comprobando desgaste de pastillas y discos.

– Motor y transmisión: comprobar que el tipo de motor se corresponde, niveles de emisión de ruido y de monóxido de carbono u opacidad en caso de vehículos diésel, etc.

 – Dirección, suspensión y ejes: se revisarán para localizar posibles holguras en amortiguación, rótulas y articulaciones.

– Y, cómo no, y fundamental, es la comprobación de los niveles de aceite, líquido refrigerante, de frenos, de la dirección y del limpiaparabrisas y sus posibles fugas.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies